La RAE define el término sinergia como “acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”. A partir de esta acepción hemos querido reflexionar sobre la importancia de este concepto dentro del ámbito del coworking y de un nuevo paradigma laboral y social.

Estamos muy acostumbrados a escuchar la palabra sinergia en entornos de trabajo ligados a las nuevas corrientes colaborativas, un término utilizado con frecuencia en alusión a esa “empatía” de índole profesional que nos lleva establecer una relación mediante la cual podemos alcanzar y mejorar nuestros objetivos. Sin embargo, no debemos caer en el error de vaciar de contenido uno de los conceptos con más fuerza dentro de los nuevos esquemas de trabajo, pues a pesar de su uso reiterado, condensa buena parte de la filosofía colaborativa.

Es lógico, por tanto, que forme parte de nuestro vocabulario habitual en estos nuevos entornos, sin incurrir en un uso demagógico: se trata de una de las bases ideológicas de toda colaboración o asociación. ¿Cómo no mentarla hasta la saciedad? Eso sí: no debemos infravalorar el alcance semántico de la sinergia. Su poder no se basa en la atracción o interés mutuo entre fuerzas complementarias, sino en la energía resultante de esa unión de fuerzas; energía que conforma un perfecto “engranaje” cuya capacidad creativa, ejecutiva y productiva es muy superior al de las piezas que lo integran.

Así, la “sinergia” resalta el valor del trabajo en equipo, abanderando la conectividad, la colectividad y la colaboración como herramientas para la innovación, en detrimento del aislacionismo, el individualismo y el ego, escollos para el avance y el aprendizaje. A la fórmula más eficaz se llega a través de la combinación de una serie de elementos que, de forma aislada, no podrían causar los mismos efectos. ¿No es lógico pensar que quizá la fórmula del éxito en nuestro negocio pase por la idónea combinación de colaboradores? Muy en consonancia con la afirmación aristotélica de que “el todo no es igual a la suma de las partes”, la sinergia alumbra un conocimiento colectivo, de valor muy superior a la mera recopilación de aportaciones individuales. De esta forma, el paso del yo al nosotros conforma un puente hacia el éxito entendido como excelencia que merece la pena transitar, y cuyo efecto multiplicador resulta incuestionable.

 

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